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Exposiciones actuales

Manuel Riosalido (Foto Río). El valor de la mirada (II)

El Museo Rodera-Robles presenta en sus salas de la Casa del Hidalgo la exposición temporal ‘Manuel Riosalido (Foto Río). El valor de la mirada (II)’, una colección de fotos de la Segovia de mediados del siglo XX, fruto del trabajo de Manuel Riosalido desde su llegada a la ciudad, en 1944, hasta su fallecimiento, en 1964. La muestra da continuidad a la exposición del mismo artista celebrada en el museo durante los últimos meses.

De nuevo las paredes de las exposiciones temporales del museo, se convierten en las páginas de un libro de historias cotidianas de una pequeña ciudad española en las décadas centrales del siglo XX. Precisando más, diríamos que se convierte en el álbum de familia de los segovianos que entonces llenaban de vida las calles y comercios, la plaza de toros y los mercados. De aquellos segovianos que supieron convivir con las grandes celebridades de las superproducciones cinematográficas venidas de las tierras norteamericanas, o con lo más granado de la Poesía española que eligió Segovia para poner en común sus talentos, tan portentosos talentos que figuraron en aquel selecto grupo dos futuros Premios Nobel de Literatura.

Pero también es el álbum de esos vecinos que se conocían unos a otros por el nombre, la profesión o el barrio de su residencia. Esos segovianos que asistieron al final de una vida a lomos de mulos, burros y caballos y a los inicios de los vehículos automóviles y sus accidentados efectos.

Por aquellos años, la ciudad se regala unos mercados semicubiertos, de productos de la tierra, pescados y carnes para abastecer a una población cada vez más numerosa. Eso sí, seguía manteniéndose el secular mercado semanal de los jueves en la Plaza que compartía jornada con el mercado campesino que acercaba a la ciudad a un buen número de ganaderos y agricultores para realizar sus tratos de compra-venta sin que mediara una mesa de despacho ni una máquina de escribir. Tan importante era este día de acuerdos económicos, que el Ayuntamiento dispuso algunas estufas de Butano para que en las jornadas duras del invierno inclemente, pudieran las partes sellar los acuerdos con las manos calientes…

Comprobando la suerte

Es el momento de comenzar la expansión urbanística que significó la apertura de nuevas vías, más anchas y capaces, para asumir el continuo crecimiento del parque de automóviles y la llegada cada vez más perceptible de un turismo que se iría convirtiendo en una de las principales fuentes económicas de la ciudad.

La actitud generosa del propietario del importante archivo de FOTO RÍO, nos acerca esta magnífica oportunidad de conocer la realidad física de aquella Segovia que empezaba a levantar cabeza tras varios siglos de oscuridad y que era también reflejo de lo que sucedía en numerosas poblaciones españolas que saludaban la tardía llegada de un lento progreso tecnológico y de un cambio de modo de vida en la medida que lo permitía el aislamiento internacional del país.

El Patronato de la Fundación Rodera Robles quiere, una vez más agradecer a José Manuel Riosalido su implicación personal en esta serie de exposiciones, que nos están mostrando el importante patrimonio etnográfico que la sensibilidad y el buen hacer de su padre ha legado a las generaciones venideras para que conozcan, en imágenes espontáneas pero de gran calidad y visión artística, el discurrir de la vida en un tiempo y un lugar que es digno de agradecimiento y felicitación.

 

MANUEL RIOSALIDO
29/11/1912 Madrid – 4/10/1964 Madrid

Dedicado de forma profesional a la fotografía desde principio de los años 40 y después de unos años de posguerra en los que vivió en Valencia primero y en Vigo después, llegó a Segovia en 1944 donde se estableció con el propósito de asentarse y ejercer su oficio. Nacido en Madrid, donde transcurrieron sus años de formación dentro del sector de las Artes Gráficas, vio su empeño profesional interrumpido por la guerra civil y al finalizar Esta, orientó su carrera hacia la fotografía, además de por su profunda afición por encontrar una forma de asegurarse el futuro.

Su relación con Segovia fue puramente circunstancial y en esta pequeña ciudad próxima a Madrid se estableció junto a su familia. Su primer domicilio estuvo en la calle de la Judería Nueva, en el barrio de San Andrés. Pero muy pronto se vio obligado a trasladarse a un piso más amplio, donde montar el laboratorio y un estudio encontrando éste en la calle Real.

Hasta su fallecimiento en octubre de 1964, ejerció su oficio en todos los ámbitos de la vida segoviana. Fué fotógrafo oficial del Ayuntamiento, de la Diputación Provincial y de la Academia de Artillería.También fue corresponsal de la Agencia Efe para Segovia y su provincia, de la Agencia Torremocha y colaborador gráfico del Anuario Español del Gran Mundo.

Su legado está formado por un archivo de aproximadamente 210.000 negativos en blanco y negro, la mayoría en 35 mm. En la actualidad están digitalizados 168.000 y en vías de concluir el resto próximamente.

La exposición, realizada por José Manuel Riosalido Gual (Coordinación), Juan José Bueno Maroto (Montaje fotográfico) y Juan Ignacio Davía San José, Juan Pedro Velasco Sayago y Tomás Ortiz Puentes (Montaje) podrá visitarse en las salas de temporales del Museo Rodera Robles HASTA EL MES DE JULIO. Si quiere conocer algo más sobre la exposición, puede descargarse aquí el folleto de la misma.